Higiene corporal en el puesto de trabajo

El 75 por ciento de las personas que trabajan frente a la pantalla del ordenador durante más de ocho horas sufre algún tipo de problema musculoesquelético, derivado de los errores o inadaptaciones del puesto de trabajo. El mantenimiento y repetición en el tiempo de malas posturas a la hora de conducir, descansar o estar en la oficina son algunos de los problemas más frecuentes y que mas lesiones producen.

Los fisioterapeutas alertamos de ciertos errores comunes que se cometen en el puesto de trabajo, como el uso del hombro a la hora de sujetar el teléfono o tener la pantalla del ordenador a una distancia inadecuada, en una posición demasiado alta, o con un ángulo de giro incómodo.

Para evitar que estos malos hábitos puedan producir lesiones, es recomendable acudir a un fisioterapeuta que paute al trabajador diferentes ejercicios terapéuticos para que realice a diario en el entorno de trabajo, los cuales van a tener un doble objetivo: relajar la musculatura mediante estiramientos y fortalecer la parte atrofiada como consecuencia de mantener la misma postura durante largos periodos de tiempo.
Otras de las recomendaciones de los fisioterapeutas es mantener una buena ergonomía en el puesto de trabajo, mediante la cual el trabajador adopte un rol activo, tome conciencia de la importancia de las buenas posturas y se responsabilice de su propia salud laboral.

A continuación nombraremos algunos de los consejos que aportamos en nuestras consultas: es importante que la pantalla del ordenador se coloque justo en frente de nosotros (si es ordenador de mesa), en el caso de un portátil, colocar la pantalla de manera que quede elevada y se mantengan las distancias como si de una pantalla fija se tratase; en cuanto al ratón recomendamos que se utilice una almohadilla y que el ratón sea inalámbrico, en el caso del teclado habría que colocarlo de manera que quede apoyado sobre la mesa, permitiendo que la muñeca esté en una posición neutra. Además es aconsejable que la mese se encuentre a una altura que permita al trabajador estar sentado sin tener que flexionar los codos más de 90 grados.
Por último, es fundamental que la silla en la que trabajamos permita variar la altura e inclinación, tanto del respaldo como del asiento.