TENDINOPATÍA DEL MÚSCULO SUPRAESPINOSO

El supraespinoso se origina en la fosa supraespinosa de la escápula (comunmente conocida como “paletilla”) y su tendón pasa por debajo del acromión y se inserta en la tuberosidad mayor del húmero. Es un músculo profundo que no se puede palpar facilmente y que forma parte del conocido manguito de los rotadores.
Su función es la estabilización y abdución de hombro (separar el hombro del cuerpo).

Dentro de las patologías de hombro, la tendinopatía del supraespinoso es la más frecuente debido a su disposición anatómica. Una alteración de la biomecánica articular del hombro ya sea por mala higiene postural, traumatismos, microtraumatismos, calcificaciones, debilidad de la musculatura estabilizadora del hombro o desequilibrio musculares puede provocar que disminuya el espacio subacromial, generando así un cizallamiento y fricción con la consecuente alteración tendinosa.

Esta patología afecta generalmente a pacientes entre 40-60 años que realizan movimientos repetitivos de elevación del brazo por encima de la cabeza. Estos pacientes refieren un dolor en la cara antero-lateral del hombro, que puede irradiarse a lo largo del brazo, incluso llegar hasta los dedos. Esto es debido al dolor referido de puntos gatillo miofasciales activos del supraespinoso. Es un dolor que típicamente se exacerba por la noche, interfiriendo con el ritmo del sueño y con determinados movimientos. Existe dolor más intenso con la abducción entre 60º y 120º (arco doloroso) donde el tendón choca con el techo fibro-óseo acromial. En pacientes jóvenes podemos encontrar una forma aguda, a veces después de un ejercicio intenso del hombro, en la cual el paciente refiere dolor de similares características al anterior, tan intenso que le mantiene el brazo inmovilizado. Como posible hallazgo en una radiografía convencional, es posible encontrar un depósito cálcico en el área de inserción. El dolor puede desaparecer en pocos días y la reabsorción del material cálcico ser rápida, ya que puede reblandecerse o desaparecer totalmente en el curso de pocas semanas. Sin embargo lo más habitual es que el depósito de material cálcico se produzca en tendones ya degenerados, de una forma más insidiosa. Cuando el dolor dura más de 6 a 8 semanas o apareció tras un traumatismo, debemos pensar en una posible rotura del manguito rotador (grupo de tendones que se insertan en forma piramidal, de atrás a delante, en la cabeza humeral, y que está formado por los tendones de los músculos supraespinoso, infraespinoso, subescapular y redondo menor). Los desgarros parciales se observan frecuentemente asociados con la tendinopatía del supraespinoso, siendo éste el que más frecuentemente se afecta, aunque pueden ocurrir a nivel de cualquiera de las estructuras del manguito de los rotadores. Los desgarros completos generalmente ocurren por un esfuerzo súbito del hombro o son secundarios a una tendinitis o a la rotura parcial ante un mínimo esfuerzo. Clínicamente, cuando la lesión se debe a un esfuerzo súbito el paciente refiere dolor en el hombro de aparición inmediata tras el esfuerzo o traumatismo, e impotencia funcional, que puede recuperarse gradualmente si el desgarro es parcial, pudiendo quedar un arco de abducción doloroso. Si el desgarro es completo, aunque desaparezca el dolor, persiste una notable debilidad para la abducción del brazo. Es necesaria una sección de un 30% o más para que exista una reducción significativa de su resistencia.

¿Cómo puede ayudarme la fisioterapia?
El tratamiento fisioterapéutico está basado principalmente en restablecer la correcta biomecánica articular para devolver la movilidad correcta a la articulación y tratar los tejidos tendinosos y periarticulares que se han visto dañados.
Disponemos de una gran batería de técnicas que nos permiten influir directamente sobre el tendón dañado para devolverle las características mecánicas tisulares previas, sobre los músculos que mueven la articulación del hombro, dentro de ellos podemos resaltar el tratamiento invasivo de puntos gatillo miofasciales, la terapia manual, ejercicios neurodinámicos, estiramientos musculares, kinesiotaping y otras alternativas terapéuticas, que combinadas de la manera correcta, son una poderosa herramienta terapéutica del fisioterapeuta.
De todas ellas quiero cabe destacar las diferentes técnicas de la terapia manual que puede aplicar el fisioterapeuta y que son la parte más característica de nuestra profesión. Diversas técnicas de terapia manual, como masaje transverso profundo de tipo Cyriax, descontracturante, manipulación articular, movilización dirigida o tratamiento de puntos gatillo irán encaminadas a tratar en su conjunto la musculatura del manguito de los rotadores así como aquellos músculos que desempeñan una función de estabilización de la cabeza humeral en la cavidad glenoidea y sobre aquellas que influyen en la escápula (romboides mayor y menor, angular de la escápula y pectoral menor, redondo mayor, dorsal ancho, serrato anterior y trapecio).