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Qué es la Esclerosis Múltiple y su tratamiento en fisioterapia

Se trata de una enfermedad autoinmune que afecta al cerebro y a la médula espinal. Se producen daños en las vainas de mielina; que son la capa protectora que rodea a las neuronas. Cuando esta capa de los nervios se daña, los impulsos nerviosos disminuyen o se detienen. El daño al nervio es causado por inflamación, la cual ocurre cuando las células inmunitarias del propio cuerpo atacan el sistema nervioso.

Causas y síntomas:
La causa de la esclerosis múltiple se desconoce, pero se sospecha que un virus o un antígeno desconocido son los responsables que la desencadenan. Entonces el cuerpo, por algún motivo, produce anticuerpos contra su propia mielina. Los factores ambientales también son determinantes
Los síntomas de la esclerosis múltiple variarán en función del área del sistema nervioso central que esté dañada. Frecuentemente, aparecen síntomas oculares, sensitivos y motores. Hay dos tipos fundamentales de EM:

1- EM remitente-recurrente (85-90% de los casos). Tal y como indica su nombre, los síntomas aparecerán en forma de brotes, los síntomas neurológicos se instauran unas horas, días o incluso semanas, para posteriormente mejorar.
2- EM primaria progresiva (10-15% de los casos), los síntomas neurológicos aparecerán de forma progresiva, empeorando a lo largo de los meses o años.

Pruebas diagnosticas:
1- Exámenes de sangre para descartar otras afecciones similares a la esclerosis múltiple.
2- Punción lumbar (punción raquídea) para exámenes del líquido cefalorraquídeo.
3- Las RMN del cerebro y de la columna son importantes para ayudar a diagnosticar y hacerle seguimiento a la EM.
4- Estudio de la función neurológica.

Tratamiento:
No se conoce cura para la esclerosis múltiple hasta el momento, pero existen tratamientos que pueden retardar el progreso de la enfermedad, el medicamentoso:

– Medicamentos para retrasar la enfermedad:

  • Esteroides para disminuir la gravedad de los ataques.
  • Medicamentos para controlar los síntomas como los espasmos musculares, los problemas urinarios, la fatiga o los problemas del estado de ánimo

Tratamiento fisioterápico:
El objetivo general de la fisioterapia en este caso es mejorar la calidad de vida de la personas con esclerosis múltiple, tratando de prevenir el deterioro o recuperar las capacidades funcionales, manteniendo las mismas el mayor tiempo posible.

El tratamiento debe ser constante, especialmente tras cada brote, así como cuando se aplican tratamientos médicos, tales como toxina botulínica u otros que tratan de modular la progresión de la enfermedad.

Los objetivos específicos del tratamiento de fisioterapia se adaptarán a la problemática de cada persona con esclerosis múltiple, pero entre ellos pueden estar:
Modulación del tono muscular, reduciéndolo si se presenta hipertonía/espasticidad o aumentándolo si se necesita.

Aumento de la fuerza muscular y el control motor en la musculatura afectada.
Mejora de la sensibilidad y propiocepción (sensación que tenemos de nuestro propio cuerpo).
Reentrenamiento del equilibrio y la coordinación.
Reeducación de la marcha, mejorando su funcionalidad.
Educación postural para mejorar o prevenir problemas tanto en la personas con esclerosis múltiple como en sus cuidadores.

Prevención de complicaciones por inmovilidad: contracturas musculares, deformidades, úlceras, alteraciones respiratorias y circulatorias.
Asesoramiento y entrenamiento en uso de ayudas técnicas: muleta, bastón, andador, órtesis…

Cada paciente tendrá unas afectaciones diferentes. Sin embargo sea cual fuere el abordaje adoptado, hay ciertos problemas comunes a la mayoría de los pacientes con incapacidad que es posible anticipar y prevenir:

Pies en flexión plantar:
Puede prevenirse en acortamiento del tendón de Aquiles evitando el uso de un patrón total de extensión para soportar el peso; prestando atención a la postura de los pies cuando está sentado; y poniéndose diariamente de pie si la marcha ya no es funcional.

– Patrón predominante de extensión y aducción de las extremidades inferiores:
Un patrón de extensión total puede ser inhibido entrenando correctamente el soporte del peso a través de una rodilla móvil; prestando especial atención a la adecuada flexión de la cadera al sentarse. Y con el uso de la postura de sentado como sastre para estirar los aductores.

Contractura en flexión de la rodilla:
Se puede prevenir si los tendones de hueco poplíteo son estirados, tocando los dedos de los pies, mientras el paciente sentado mantiene ambas rodillas extendidas.

Contracturas en flexión de la cadera:
El acortamiento de los flexores de la cadera pueda prevenirse asegurando una buena extensión de cadera durante la marcha, o mediante la permanencia en bipedestación. Debe estimularse la adopción diaria de la posición en decúbito prono.

Columna torácica flexionada:
Puede evitarse una mala postura del tronco por extensión dorsal activa en posición de sedestación y en decúbito prono; estiramiento en posición en decúbito supino sobre una almohada o sentado con apoyo posterior de manos.

Flexión y rotación interna de los hombros:
La limitación al nivel de los hombros puede contrarrestarse entrenando las reacciones de equilibrio y elevando totalmente el hombro de forma autoasistida.

Posiciones fijas en la cabeza:
Debe evitarse el uso de posiciones fijas de la cabeza entrenando reacciones de equilibrio y posturales adecuadas y previniendo la utilización de patrones anormales de movimiento.