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La importancia de la actividad física

¿Por qué es importante la actividad física?

La actividad física es todo movimiento del cuerpo que provoca el trabajo de los músculos y requiere más energía que la energía de base de estar simplemente en reposo. Caminar, correr, nadar, jugar al fútbol, dar un paseo, cuidar del huerto o una simple mudanza se está considerado como actividad física, puesto que requiere más energía que la base.

Todos estos movimientos benefician a la salud, puesto que produce efectos positivos en muchas partes del cuerpo como en el corazón y en los pulmones, por ejemplo. Esto combinado con una dieta saludable y una alimentación variada hacen que se tenga una vida más que saludable.

Está comprobado que las personas que mantienen una vida activa, tienen menos riesgo de padecer enfermedades como depresión, además de relentizar los signos típicos de la edad, los cuales conllevan una disminución de las funciones cognitivas como la memoria o la capacidad para hacer operaciones matemáticas.

La actividad física favorece la disminución de la presión arterial, reduce el sobrepeso y la obesidad, el colesterol y también mantiene estables los niveles de glucosa (importante en gente con diabetes), entre otros muchos beneficios. La actividad física es saludable a cualquier edad, como es obvio, no podremos hacer lo mismo con veinte años que con ochenta, pero el mantenerse activos dentro de nuestras posibilidades, será siempre muy pero que muy favorable para nuestra salud.

Los riesgos de realizar actividad física son mucho menores que todos los beneficios que ésta nos puede suponer. Aún así, es importante que tengamos en cuenta nuestras limitaciones y que siempre realicemos cualquier actividad con cautela y sabiendo siempre hasta donde podemos llegar y qué limites no podemos sobrepasar. De todas formas, siempre podemos consultar con nuestro médico que ejercicios serían los más recomendables en el caso de que tuvieramos alguna patología a tener en cuenta a la hora de hacer alguna actividad física.

En resumen, aquél dicho de “cuanto menos haces menos quieres” es totalmente verídico, puesto que si acostumbramos a nuestro cuerpo a estar inactivo y apagado cada vez nos iremos apagando un poco más, mientras que si lo mantenemos activo y con energía, nuestro cuerpo reaccionará de manera positiva y eso hará que estemos más enérgicos para realizar cualquier tipo de actividad o curiosidad.