Cuidado con la “operación bikini”


Con el verano a la vuelta de la esquina, muy pocos se escapan a la dictadura de la báscula. Si el peso no convence, algunos pretenden lograr en un mes lo que no han conseguido durante el resto del año. Running, spinning, horas de gimnasio, bicicleta, dietas basadas en ayunos o escasa comida… Todas son opciones erróneas que, desgraciadamente, muchos escogen, por parecerles el camino más corto. Lo que no saben es que este atajo fuerza el organismo y aumenta considerablemente el riesgo de sufrir lesiones en los músculos y en las articulaciones.

En caso de personas con enfermedades relacionadas con la nutrición, como obesidad, diabetes o problemas cardíacos, los fisioterapeutas “sugerimos” consultar con la parte de la medicina específica: nutricionistas, endocrinos o bien al médico de cabecera o internista. Los fisioterapeutas observamos la enfermedad de base y/o asociada, y trabajamos con nuestros pacientes todos los cuidados y controles que demanda la enfermedad; sabiendo que muchas de estas desencadenan otras enfermedades o patologías de orden mecánico, metabólico, etc., que repercuten a nivel muscular, articular, respiratorio y circulatorio. Podemos decir que todos los órganos y sistemas se ven comprometidos. Por otra parte, los pacientes deben estar tranquilos ya que, si no son aptos para un tratamiento, serán derivados adecuadamente, volviendo a recalcar la importancia de que la dieta debe ser vigilada por un médico y/o nutricionista y el ejercicio, en el caso de que tenga un fin terapéutico, controlado por un fisioterapeuta y/o un médico, ya que nuestra salud debe estar en las manos de los profesionales sanitarios, siempre trabajando de mutuo acuerdo con sus respectivos pacientes.

Escuchar a nuestro cuerpo cuando hacemos ejercicio mejora nuestra calidad de vida sin necesidad de privarnos de los hábitos saludables. Un esfuerzo por encima de las posibilidades físicas puede ocasionar la aparición de ciertos síntomas. Si sentimos dolor hay que plantearse qué lo provoca, saber dónde se localiza, pensar si se han tenido lesiones recientes o antiguas; o si se puede tratar de alguna secuela. El dolor o la limitación de movilidad en una zona determinada nos indica que algo no está bien. Ese síntoma puede acompañarse de enrojecimiento (rubor), de hinchazón (tumor) y de un aumento de la temperatura de la zona en cuestión (calor). No siempre se dan todos los componentes, por lo que debemos tener en cuenta la presencia de cualquiera de ellos. En definitiva el ejercicio por encima de nuestra capacidad física, puede resultar mas dañino que beneficioso, siempre teniendo en cuenta que orientando bien nuestro planning, el rendimiento irá aumentando poco a poco.

Por último y no menos importante, los medios se inundan de publicidad sobre métodos milagrosos para perder peso en muy poco tiempo. Solo la aplicación metodológica y meticulosa de principios apropiados puede permitir resultados espectaculares, por lo que el objetivo de nuestro trabajo debe ser trabajar con suavidad, progresión y participación del cuerpo pare evitar lesiones, no solo a nivel musculo-esquelético sino a nivel de todo nuestro organismo.