Correr con cabeza

Cada año aumenta considerablemente el número de adictos al “running”, lo cual, lamentablemente, va acompañado de un incremento de las lesiones.

La preparación para una carrera es uno de los aspectos más importantes para evitar las lesiones. Esta preparación no consiste solo en el aspecto físico del corredor, sino también en el reconocimiento médico previo antes de realizar estas pruebas. Se trata de un proceso en el que se pretenden buscar situaciones relacionadas con el funcionamiento respiratorio, cardiaco y músculo-esquelético que puede afectar al rendimiento.

Es muy recomendable acudir previamente al fisioterapeuta ya que, no nos olvidemos, que la función de esta disciplina es la de prevenir las lesiones o facilitar su recuperación si ya existen. La fisioterapia es una profesión la cual se erige cada vez más como la disciplina sanitaria encargada de velar por la calidad del movimiento y la funcionalidad de nuestros pacientes. Las recomendaciones acerca de los estiramientos, vendajes, control motor y reeducación del gesto deportivo son cada vez más frecuentes en las consultas de fisioterapia. Es muy importante no olvidarnos de ir a darse un “repasillo” al fisio una vez finalizada la carrera.

En cuanto al dolor es importante saber distinguir que tipos hay para saber diferenciarlos a la hora de correr. Un dolor muscular agudo es signo de una ruptura o lesión mayor, que obliga a detener la carrera, mientras que un dolor permanente, sordo y con sensación de pesadez, es sinónimo de fatiga muscular y de una deficiente hidratación, ya que no nos olvidemos que el agua es el mejor aliado del corredor, pero tomada en exceso puede llegar a resultar perjudicial.

Por último destacar que la fuerza mental, la alimentación y la motivación son tres aspectos muy importantes a la hora de cumplir nuestros objetivos en esta disciplina ya que conocer el propio cuerpo, anticiparse a las sensaciones y correr con inteligencia ayudaran bastante a afrontar nuestras carreras en el estado más óptimo posible.