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Beneficios del agua en la recuperación de lesiones

El agua produce una gran cantidad de efectos beneficiosos para nuestro organismo, entre ellos actúa sobre el aparato circulatorio, respiratorio, renal y sobre el sistema músculo-esquelético. También cabe destacar los factores físicos, tales como el mecánico, el térmico y el químico, lo que convierte a esta preciada sustancia en un agente terapéutico, que actúa de manera beneficiosa sobre el paciente cuando este presenta dolores.

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La Hidroterapia como complemento

La hidroterapia es la realización de ejercicios dentro del agua. Es importante recalcar que dentro del agua nuestro cuerpo no está sujeto a la gravedad y podemos utilizar esta ventaja para realizar ejercicios con la única resistencia que nos aporta esta materia.
Entre las patologías más destacadas para realizar este tipo de ejrcicio encontramos:
-Contracturas musculares
-Afecciones traumatológicas (fracturas, luxaciones, esguinces, desgarros)
-Artrosis, artritis y fibromialgia
-Patologías de columna, cadera, rodilla y hombro
-Dolor crónico (cervicalgias, lumbalgias, hernias de disco y pinzamientos)
-Postcirugías en columna, cadera, rodilla y hombro
-Edemas
-Hipertensión arterial
-Obesidad
-Cefaleas tensionales

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Los efectos de la Hidroterapia

Encontramos beneficios terapéuticos ya que trabajamos sin dolor (no hay gravedad), aumento de la movilidad general, una mayor relajación muscular, podemos potenciar la musculatura (resistencia del agua), disminución del edema y mejora de la circulación e incluso efectos psicosomáticos ya que actúa también sobre la ansiedad.
Podemos utilizar diferentes tipos de agua como son el agua potable, el agua salada e incluso el agua mineromedicinal, la cual la solemos encontrar principalmente en balnearios. Cada una tiene una composición, viscosidad y densidad diferentes, lo que nos puede facilitar o, por el contrario, dificultar nuestra movilidad dentro de esta.
Otro factor a destacar es la temperatura, ya que dependiendo de la intensidad del ejercicio que debamos realizar, necesitaremos agua más fría o más caliente, es decir a mayor intensidad del ejercicio la temperatura del agua debe de ser menor, partiendo de la base que tiene que estar lo más alejada posible de la temperatura indiferente (32- 35 grados).

Como conclusión podemos recalcar que el uso del agua como herramienta a nuestro tratamiento de fisioterapia tiene efectos beneficiosos demostrados y muy pocos o casi ningún efecto nocivo para nuestra salud.