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Dolor menstrual y ejercicio

El dolor menstrual afecta a un 50% de las mujeres en edad fértil y casi al 90% de las adolescentes, siendo en muchas de ellas severo e incapacitante. La ciencia no ha logrado encontrar ninguna causa orgánica que explique su presencia, y son pocos los estudios que existen al respecto.

  • Las mujeres sanas con dolor menstrual (llamado DISMENORREA) presentan una sensibilidad al dolor aumentada respecto a las mujeres sanas sin dolor menstrual.
  • Esta sensibilización está presente durante la menstruación (es decir en presencia de dolor, lo cual es totalmente normal), pero también en la fase premenstrual del ciclo, en ausencia de dolor. Y se muestran hipersensibles al dolor no sólo en la región abdominal, lumbar y/o pélvica, sino también en zonas corporales alejadas del foco de dolor.
  • Padecer dolor menstrual severo todos los ciclos, condiciona un estado de hiperexcitabilidad generalizada en el sistema nervioso en las mujeres con dismenorrea.

Actividad Física, ciclo menstrual y dolor

La percepción del dolor es un fenómeno totalmente subjetivo, extremadamente complejo, incluyendo procesos como la memoria, el razonamiento, emociones, contexto y cultura, y en el caso de las mujeres también dependiente de las hormonas sexuales u ováricas. Las diferencias existentes entre sexos respecto al procesamiento del dolor y la mayor prevalencia de dolores crónicos en las mujeres frente a los hombres, otorgan un papel protagonista a las hormonas sexuales. Recientemente se ha evidenciado que en mujeres sanas, niveles bajos de progesterona y estrógenos asociados a bajos niveles de testosterona aumentan la sensibilidad al dolor.

La testosterona es un esteroide del grupo andrógeno, que tiene un rol anti-nociceptivo (de protección frente al dolor), y cuya concentración aumenta, tanto en hombres como en mujeres, tras la realización de actividad física. En esta línea, se ha podido comprobar que los ejercicios tanto aeróbicos como isométricos tienen efectos en la reducción de la sensibilidad al dolor.

Resultados

Recientes estudioa demuestran que un mayor nivel de actividad física se asoció a una menor intensidad en la respuesta de dolor inducido experimentalmente. Así mismo, en otro experimento, las mujeres más activas mostraron mayor capacidad para inhibir un dolor presente. Por tanto nuestro estudio confirma los beneficios del ejercicio físico en la gestión del dolor por parte del organismo.

LA ACTIVIDAD FÍSICA REGULAR PUEDE AYUDAR A LAS MUJERES CON DISMENORREA A MEJORAR SU CAPACIDAD ENDÓGENA DE INHIBICIÓN DEL DOLOR.

Conclusión

Si bien la práctica de ejercicio físico durante la menstruación está disminuida, la práctica regular de actividad física moderada en las restantes fases del ciclo es capaz de mejorar la capacidad modulatoria global del organismo frente al dolor. Por tanto podría ayudar al alivio del dolor menstrual en las mujeres que lo padecen.